Sin duda Alfredo Espino es el poeta que más ha sabido cautivar el corazón del pueblo salvadoreño, con sus amarguras, alegrías y tristezas en fin con sus experiencias vividas él se apropia de cada poema en cada uno de sus versos refleja un sentimiento un pensamiento un tema el plasma su sentir en cada estrofa mantiene un dominio entre los sentimientos y los pensamientos. Su sensibilidad capta el paisaje y el ambiente salvadoreño y lo devuelve con emoción alegría entusiasmo en cada una de sus palabras escritas se puede sentir el amor e incluso la tristeza de sus versos, sin olvidar la ternura que que se manifiesta en cada uno de sus poemas. La temática de Alfredo Espino está hecha de todas las cosas con el hombre se encuentra en su diario vivir cosas materiales e animales: el pájaro, el volcán, el cañaveral, la tarde, el valle, el río, los bueyes, el rancho. El poeta es un espectador atento a los detalles que le rodean. Es también uno que los captura y estampa, que los vuelca emocionado, con frescura y sencillez. Integra en sus versos todo lo que es nuestro. Hace que el hombre de la ciudad recupere el amor el valor y se sienta orgulloso de su tierra de su pueblo, pensar y anhelar su entorno sus puestas de sol su anochecer .la lectura de este poeta nos hace apreciar nuestro ambiente cotidiano, la deleitación del salvadoreño hacia su tierra, su tierra joven y la tierra de todos. Esta obra escrita junto al. Nido del corazón del pueblo en poemas que pertenecen a nuestro bello y hermoso país.
Al momento de escribir el poeta ve, siente, recoge "piedras preciosas donde hay guijarros y hambre”. El paisaje bellísimo de El Salvador, exuberante, lleno de luces y colores, atrapa la sensibilidad lírica y romántica de Espino y lo sumerge en un mar de imágenes y metáforas, muchas de ellas de un extraordinario valor literario sin duda alguna una obra que nos hace apreciar nuestro humilde pero bello entorno , el espacio y sus gentes , es conocido como la poetización de la realidad y no es que Espino deliberadamente haya ocultado el drama, sensible y cristiano como era; simplemente, para él todo debería ser belleza, pues si la naturaleza era pródiga, igual debería ser el alma humana y el sistema social. En uno de los poemas más divulgados, Ascensión, nos da su visión del hombre y el mundo: "Cumbres, divinas cumbres, excelsos miradores/ Qué pequeños los hombres. No llegan los rumores/ de allá abajo, del cieno; ni el grito horripilante/ con que aúlla el deseo, ni el clamor desbordante/ de las malas pasiones... lo rastrero no sube/ esta cumbre es el reino del pájaro y la nube/o La elevación espiritual es aquí el símbolo poético, no la cumbre en sí, sino el alcanzar un grado de perfección moral, ético, y desde allí ver y vivir de otro modo la existencia, siempre dolida de extraños paraísos. Espino, influido por Darío en los aspectos métricos, y, desde luego, por motivaciones románticas, panteístas, sensuales y a la vez místicas (recuérdense Los Motivos del Lobo), recogió a la inversa del gran poeta nicaragüense, no la estampa versallesca, sino la estampa criolla, salvaje, bárbara y hermosa.
Alfredo espino definitivamente nos da una nueva forma de ver, apreciar y pensar las cosas con sus poemas.
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